28 de marzo de 2012

Sueños

Origen (Inception, Christopher Nolan, 2010) es una grandísima oportunidad desperdiciada. Parte de una premisa muy interesante, como es la posibilidad de introducirse en los sueños de la gente para manipular sus procesos mentales a favor de algo. Además, la dirección de Nolan es impecable y contiene algunos de los mejores set-pieces de acción que se han visto en el cine en muchos años. Al menos en el aspecto puramente visual. Sin embargo, la película tiene un par de problemas mayúsculos en su desarrollo. Problemas que, para mí, deslucen completamente el conjunto.

En primer lugar, invierten gran parte de tiempo y diálogo intentando explicar los mecanismos por los que se rige todo el sistema de entrar y salir de los distintos niveles de sueños de la gente. Demasiado. Y, además, lo explican de manera inconsistente. En principio lo muestran como algo muy rígido que debe seguir ciertas directrices (p. ej. De qué nivel procede la patada) pero, posteriormente no se corresponde del todo con lo que sucede en la propia película.

Por otro lado, falla miserablemente en intentar reproducir en los mundos oníricos las sensaciones propias de los sueños. Dentro de los sueños de la gente, todo es demasiado ordenado, demasiado lógico. Las escenas de los sueños no parecen sueños, salvo en los momentos en los que una acción fuera del sueño repercute en el mismo (el momento de “gravedad cero” en el hotel o la avalancha de nieve). Cierto es que reproducir las sensaciones de los sueños en una película es muy complicado, pero no es menos cierto que hay algunos que lo han conseguido. Y desde luego, muchos lo han intentado, cosa que aquí Nolan ni siquiera hace.

Se podría decir que Nolan está fascinado por una idea original, como es la de implantar ideas en los sueños de la gente, pero no tiene la capacidad, o el valor de intentar reflejar fielmente el mundo de los sueños, y se conforma con hacer una buena película de acción, cuando tenía los mimbres (gran idea base, medios económicos, capacidad técnica, etc.) para hacer una monumental película de ciencia ficción y una obra cumbre en cuanto a explorar las diferencias entre sueños y realidad, la lucidez dentro de los sueños y otras cuestiones por el estilo. Estas dos vertientes las soluciona con mucho diálogo expositivo, en su mayor parte vacío, pues solo te habla de las complejidades técnicas que conlleva el proceso, y que luego se salta a la torera, y se centra en hacer una película de acción pura.

En ese sentido Matrix (The Matrix, The Wachowskis, 1999) está mucho más equilibrada, aunque habla de cuestiones bastante diferentes. Pero el equilibrio entre la acción, la ciencia ficción, y la exposición de las cosas que ocurren está mucho mejor conseguida.

Uno de los pocos efectos típicos de sueños. Al principio de Origen


Pero estábamos hablando de otra cosa, como son los sueños. Y, para poder llevar a cabo una comparación más correcta, tenemos que sacar a la palestra Paprika (Papurika, Kon, 2006).

Paprika es una película japonesa de animación que tiene una serie de puntos en común con Origen. Aquí también hay unos dispositivos que permiten a la gente introducirse en los sueños de los demás. El argumento arranca cuando algunos de estos dispositivos son robados y los protagonistas tienen que encontrarlos. Pero eso es solamente el punto de partida. Durante toda la película se va mezclando la realidad con el mundo de los sueños. Nunca terminas de saber si estás en uno u otro. Además, esos sueños están mucho mejor representados que en Origen. Llenos de cosas extrañas, de incoherencias, de saltos en el espacio y en el tiempo, pero a la vez, llenos de símbolos que tienen su contrapunto en el mundo real.

En todo caso, la película está lejos de ser una gran película. Las escenas de los sueños se hacen repetitivas por momentos y la trama principal no acaba de estar bien encajada en el mundo de los sueños. Ya digo que es una cuestión muy complicada, pero al menos aquí lo intentan. Intentan hacer una cosa completamente diferente a Origen. Aquí sí quieren mostrar el mundo de los sueños mucho más fielmente. Es lo que más importa, y la trama queda en un segundo plano.

El extraño sueño recurrente de Paprika



El tercer ejemplo es muy diferente a los otros dos, me estoy refiriendo a Waking Life (Id. 2001, Richard Linklater). Waking Life también es una película en la que los protagonistas entran dentro de los sueños y donde la realidad y los sueños acaban confundiéndose pero, sin embargo, no es una película de ciencia ficción. Está hecha mediante la técnica de la rotoscopia, que es rodar a los actores de manera normal, pero luego mediante postproducción, convertirlo en animación.

En esta película seguimos el “viaje” de un personaje por distintos estados oníricos, en las que una serie de personajes y él mismo van filosofando acerca de diferentes cuestiones relacionadas con el libre albedrío, la diferencia entre la realidad y los sueños y otros temas parecidos.

Es decir, se dejan de zarandajas y van a lo que les interesa. Aquí no hay ninguna otra trama que filosofar acerca de la estructura de los sueños. Y lo hacen a través de escenas completamente oníricas. Te da la impresión todo el rato de estar en un sueño, como en Paprika, pero no tienes que intentar descubrir quién es el malo o qué está pasando, sino que lo único que se te pide es que disfrutes de las imágenes y pienses un poco en esas cuestiones filosóficas.

No sé si como película está por encima de las otras dos. Desde luego que las otras, por cómo están planteadas, podrían llegar a cotas más altas que esta. Pero en cualquier caso, no tengo dudas de que esta es la que mejor conseguida está de las tres. La que más se acerca a ser lo que pretendía ser.

Sueño, destino, realidad, libre albedrío...



Podría hablar también de Los sueños de Akira Kurosawa (Dreams, Kurosawa, 1990). En ella se nos muestran una serie de sueños que el mítico director quiso plasmar en película. El problema es que no hay ningún hilo conductor y la película acaba siendo la yuxtaposición de una serie de cortos, algunos mejores y otros peores, del genio japonés. Y por tanto, no cabe en esta entrada, más que de soslayo.

1 comentario:

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